jueves, 26 de enero de 2012

Gran Hermano 12+1

No me había fijado en el detalle. Parece que comienza una nueva edición de Gran Hermano, que ha sido titulada G.H. 12+1, si, como los títulos mundiales de Ángel Nieto. 
Esto me ha remitido a viejas pesadillas, como cuando hace años vi unos  carteles anunciando una película, eso decían, extraordinaria: El gran marciano. Hasta aquí nada especial, pero quiso el diablo que me fijara un poco en la cara de los actores y…¡No puede ser! ¡Si eran los de “Gran hermano”!, es que ya los encontrabas hasta en el cine. 
La nueva temporada de G.H. me ha traído, decía, viejas pesadillas, y de paso una pequeña reflexión.
Vivimos en la sociedad de redes; redes informáticas, redes sociales, redes de telefonía móvil, redes de pederastas…todo funciona a través de una red u otra, para mejor o para peor. Estamos atrapados en las redes que nos intercomunican o nos enredan hasta el punto de que hoy podemos encontrar solución a nuestros problemas financieros, por ejemplo, en una página web encomendada a Nuestra Señora de las Finanzas Milagrosas o encontrar en la página de al lado a esa sobrina monja que tenemos, practicando hard core con un podenco en “guarras.com”.Todos estamos interconectados, como si lleváramos un chip en la cabeza haciendo las veces de cerebro.
Es llamativo que hoy por hoy presumamos de tener una amplísima oferta cultural y que esta llega a todos –en el hemisferio rico, se entiende– y sin embargo un país entero, es un decir,  se queda como paralizado contemplando a un grupo de personas que conviven en una casa de juguete llena de cámaras, y que no hacen otra cosa que no hagamos los demás (bueno, algunos hacemos cosas peores) en un día cualquiera. Y si de paso una de esas revistas que viven del escándalo y demás carroña desentierra el “tenebroso” pasado de uno de estos personajes, para qué contar, ya tenemos jolgorio a costa de arruinarle la vida una persona (si, son personas) que quizá no haya hecho nunca mal a nadie, que sólo quería participar en un concurso.Tiempos modernos. Todos conectados, pensando igual, unidimensionalmente, y vigilados por el “gran hermano” desde la pantalla, y creíamos ¡divina inocencia! que éramos nosotros quienes lo vigilábamos.
Quizá se nos haya recalentado el chip y ya no sepamos distinguir el hundimiento moral que puede suponer para una persona de carne y hueso que aireen sus trapos sucios, de las filigranas emocionales de los actores que interpretan un culebrón/reality. 
Quizá ya no distingamos entre la violencia que nos muestran los informativos y la que podemos ver en una película de Jackie Chan, pongo por caso; no en vano lo real y lo ficticio saltan del mismo medio a nuestras vidas.Puede ¿por qué no? Que dentro de no mucho tiempo los medios de masas consigan el milagro de permitirnos ver en directo luchas de gladiadores, con fieras y todo, desde la Maestranza. Y con destripamientos reales, naturalmente, porque tal vez ya estamos preparados para superar espectáculos tan “insulsos” como los toros o el boxeo. ¿Y por qué no concursos de palizas a las parientas?
- Vamos a ver, Matilde – dice el presentador - ¿crees que tu marido y tú podréis superar a la pareja que concursó ayer? Te recuerdo que Antonio (el concursante del día anterior) le rompió la mandíbula y seis costillas a Maruja (la señora de este).
- ¡Oh, si! seguro – responde ella muy animada – tú no veas cómo me calienta mi maridito.
- Bueno, amigos os dejo con el concurso, porque parece que llega el marido de Matilde, y bastante borracho, por cierto.
¿Será así la televisión a medio plazo? Me temo que es posible, porque la única alternativa que se me ocurre es que nos extingamos en unos diez años, y parece que de momento esto no va a ocurrir por mucho que se hable ahora de 2012, Mayas, calendarios y otras hierbas.
Así que mientras llegan tiempos mejores tendremos que seguir disfrutando con lo que nos ofrecen los medios de masas y las diversas redes cuyo único fin, no lo olvidemos, es informar divirtiendo o algo parecido.También procuraremos no recalentar ese chip del que hablaba, ya que mucho me temo que cuando se funda, nuestro cerebro se fundirá con él.
Mientras tanto, que os aproveche el Gran Hermano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario