miércoles, 9 de noviembre de 2011

Globalización

La globalización, ese bonito concepto que engloba, todo lo que se menea, como finanzas, guerras, enfermedades etc (¿por qué me vendrán a la mente más cosas malas que buenas?), surge hace unos treinta y cinco años en el ámbito de las universidades anglosajonas para ser aplicado a tres elementos cuyos efectos ya sobrepasaban las fronteras nacionales, estos elementos eran el medio ambiente, la economía y el desarrollo. Sus pilares institucionales, el Club de Roma, el Banco Mundial y el FMI desarrollan los primeros estudios en sus respectivas áreas con escenarios que se extienden por todo el planeta; después vinieron Internet, las guerras televisadas y la supuesta extensión uniforme de la cultura.
Yo tengo la sospecha de que este concepto es más bien una trampa semántica, una palabra que sirve para justificar todos los problemas, algo así como "la pertinaz sequía" en tiempos de Franco. Ya se sabe que los conceptos, desde una perspectiva científica o intelectual en general son neutrales, pero desde una visión ideológica no lo son en absoluto, así, antes teníamos la pertinaz sequía, que era como de andar por casa, y ahora tenemos la capa de ozono, por ejemplo, o mejor dicho su "pertinaz" agujero, un culpable mas cosmopolita.
Otro efecto curioso de la aplicación de esta palabra se da mucho en economía; si, por ejemplo, en un país (España, sin ir más lejos) la situación económica está más o menos bien, el gobierno de turno afirma sin empacho que se debe a la eficacia de las medidas económicas que ha adoptado, pero si la economía va mal, entonces la culpable será la coyuntura internacional, porque lo que se hace habitualmente es globalizar los problemas; los poderosos disuelven así su responsabilidad, mientras que los éxitos se los apuntan. Si Estados Unidos o Alemania proponen soluciones a determinados problemas económicos dentro del marco del FMI o la U.E. y estas tienen éxito, se colgarán la medalla aunque, los costes de estas medidas (que suelen correr por cuenta de los países del tercer mundo) se deberán, según su dedo acusador, a los efectos de la sufrida globalización.
En el escenario mundial no hay prácticamente control social o político sobre lo económico, se le atribuye a la economía su propia racionalidad, superior incluso a la humana, por aquello de que ciertos economistas tienden a definir como leyes económicas a fenómenos que no pasan de ser simples reglas; ello lleva a aprovechar efectos de la globalización como la inmigración para, resolver el problema de los rendimientos decrecientes (LEY) mediante el abaratamiento de costes = costes salariales = dumping social (REGLA) con lo que ¿quién se beneficia?, ¡pues quién va a ser!; Alain Tourain establece la igualdad globalización = capitalismo, y parece que no le falta razón.
Los elementos que parecen haberse adaptado mejor a este proceso son la delincuencia y la especulación. Mientras la permeabilidad de las fronteras permite una mayor movilidad a traficantes, blanqueadores de dinero  y demás profesionales liberales de esta índole, las instituciones de los distintos países dificultan su persecución, faltan acuerdos de extradición, existen refugios fiscales y otras trabas que favorecen a los delincuentes. Tiene su lógica si consideramos que la globalización favorece a ciertas formas de capitalismo, y no hay duda de que el delito es la forma más "audaz" de apropiación de capital.
Estos son algunos de los problemas que yo veo en todo este fenómeno, hay muchos más. No digo que la globalización sea mala en si, de hecho tambien ha aportado grandes avances en otros aspectos, como las redes sociales, facilidad de movimientos o abaratamiento de productos; solo que hay que buscar soluciones a los problemas que crea. Antes de que alguien me reproche que apunto problemas pero no soluciones, debo decir que de las soluciones se deben encargar quienes tienen la responsabilidad política, que para eso les pagamos.

Y muy bien, por cierto.

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