miércoles, 3 de julio de 2013

Fría luz


Ahí estás, amor mío, inmóvil, la luz fría de la habitación se añade al frío de mis huesos, inútil coraza que descansa junto a ti, perdida en el inmenso hospital, perdida en el revoloteo de mil batas blancas que van y vienen de cama en cama indiferentes. Y tú sigues ahí, sin moverte, durante días, abandonada a no sé qué pensamientos, ¿Qué pensarás?, ahí están esos tubos que se prolongan de un cuerpo inerte a unos imprescindibles objetos muertos cuyos corazones de metal sustentan una vida exigua.
El atropello...ruido de frenos, un golpe, la gente corre, grita, las sirenas...
Ahí estás ahora, amor mío, junto a mí; continuamos separados por el coma, separados por abismos de recuerdos inalcanzables; se pierde todo aquello que debimos decirnos por los laberintos de la inconsciencia, por los largos pasillos con paredes cubiertas de azulejos, sembrados de cosas que no existen en aquel que fue nuestro mundo.
El cielo se cubre de sombras bajo la luz fría de hospital, fluorescentes crueles que soportas en silencio mientras absorbes el rancio aroma de formol y de tristeza.
El atropello, el ruido, la ambulancia...
Quizá volvamos a encontrarnos en ese mundo consciente y absurdo que compartíamos tú y yo, entonces podré susurrarte al oído todo lo que quise decirte y que no supe, y tú sonreirás, con aquella media sonrisilla que me hacía sentir tan tonto y tan feliz al mismo tiempo.
El atropello, el hospital...
Quiero que acabe pronto esto, quiero que acabe pronto... ha venido una enfermera y se ha marchado corriendo, y tu estás ahí, amor mío, tan callada. Ha regresado con un médico y la habitación ha estallado de alegría, has salido de tu sueño, te levantas de esa silla incómoda donde dormitabas, te acercas a mí y me abrazas, me haces cosquillas en la cara con el pelo. Y por fin abro los ojos a la vida.

@Pacoespada1


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